Esparta
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| Esparta fue fundada por un pueblo indoeuropeo, los dorios, cerca de Amiclas, una ciudad aquea en el valle de Laconia, al sudeste del Peloponeso. En el siglo XI a.C., espartanos y aqueos se unieron y formaron una unidad política con base en Esparta. Este es el origen de la diarquía (dos reyes) espartana: un rey de origen dorio y otro de origen aqueo. ¿Cómo era su organización social? En la cima de la sociedad estaban los espartanos o iguales, guerreros conquistadores que formaban una minoría de no más de 9.000 propietarios que ocupaban todos los cargos públicos y dirigían el ejército. El trabajo manual y de la tierra era considerado indigno para ellos. Por debajo de los iguales estaban los periecos, los habitantes de los alrededores. Podían tener propiedades y casarse pero no tenían derechos políticos. Eran comerciantes y artesanos. Debían pagar tributo y participar en el ejército. Finalmente, los ilotas -siervos dedicados al cultivo de la tierra-, que carecían de todo derecho, pero pertenecían al estado espartano, por lo que no podían ser vendidos ni regalados como los esclavos. Permanentemente los ilotas organizaban revueltas para salir de su situación de injusticia y eran violentamente reprimidos. ¿Cómo era su organización política? La monarquía estaba integrada por dos reyes que cumplían tareas honoríficas dedicándose sobre todo a las ceremonias religiosas. En tiempo de guerra uno de ellos dirigía el ejército. El verdadero poder residía en el Eforado: un consejo de cinco funcionarios, los éforos, que controlaban la actividad de los reyes y de todos los funcionarios. Movilizaban los ejércitos, administraban justicia y organizaban las actividades económicas. La gerusía era un consejo de 28 hombres de más de 60 años. Equilibraba la relación entre los reyes y los éforos. Su función era legislativa, preparaba los proyectos de ley. La gerusía decidía la guerra y la paz y poseía atribuciones judiciales en caso de homicidio. La Asamblea del pueblo, o apella, estaba integrada por todos los espartanos de más de 30 años. Se reunía todos los meses. Trataba los asuntos políticos y podía aceptar o rechazar las propuestas de la gerusía pero no modificarlas. Además elegía a los éforos. Un estado militar Esparta era un estado militar. Todo se hacía en función del ejército y sus conquistas. Los espartanos no trabajaban ni hacían ninguna actividad productiva, para eso estaban los ilotas y los periecos. No les interesaban ni la filosofía ni el arte, sólo formarse desde niños para la guerra y extender las fronteras del estado. Los niños que nacían con defectos o discapacidades eran asesinados arrojándoles desde lo alto del monte Taigeto, para evitar, según los jefes espartanos, que su raza de guerreros se debilitara. La educación Entre los espartanos la educación era muy dura, con rígidas normas de disciplina y obediencia. Los padres no eran dueños de educar a sus hijos. Esto era tarea del estado. A partir de los siete años el niño comenzaba su instrucción militar, que continuaría hasta los 60 años. Les enseñaban técnicas de lucha y de caza, se les daba la comida estrictamente necesaria y la ropa indispensable. Se les aconsejaba hablar lo menos posible y obedecer todas las órdenes aunque no estuvieran de acuerdo con ellas. Esta educación formaba ciudadanos obedientes y fanáticos guerreros que defendían a un estado autoritario y conquistador. Las espartanas Las mujeres espartanas gozaban de una amplia libertad en comparación con los varones. Si bien no tenían derechos políticos, su vida no estaba tan reglamentada como la de los hombres. La vida familiar prácticamente no existía y no debían ocuparse de sus hijos ni de sus esposos. Se dedicaban al cuidado de sus cuerpos y a las competencias atléticas. fuente: www.elhistoriador.com.ar |
Este es un espacio relacionado con la Historia, creado con el fin de proporcionar material util para mis alumnos como asi tambien para divulgar actividades y trabajos escolares que ellos desarrollen, buscando como objetivo ser un ida y vuelta permanente en el análisis, debate e investigación de esta materia. También se propone presentar artículos históricos, comentarios sobre libros, informaciones útiles, registros fotográficos, actualidad y opinión.
miércoles, 1 de junio de 2016
Esparta
Los chicos en la Grecia Antigua
¿Cómo era la vida de los chicos en la Antigua Grecia?
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| Igual que ahora, los chicos de la antigüedad, distribuían su tiempo entre los juegos y el estudio, los más afortunados, y entre los pocos juegos y mucho trabajo, los menos afortunados. Pero en aquella época la infancia era más corta. Un chico de trece años era considerado un adulto y podía estar en condiciones de casarse, aunque esto no era lo más habitual. El padre decide En Grecia, cuando las mamás daban a luz, le presentaban el bebé al padre. Si éste consideraba que era débil o enfermo podía rechazarlo. Estos chicos, en la mayoría de las ciudades griegas, eran abandonados en lugares especiales adonde acudían otros padres para adoptarlos. Si no tenían suerte eran vendidos como esclavos. En Esparta, en cambio, estos niños eran eliminados. Los arrojaban desde lo alto del monte Taigeto. Los primeros días En Grecia era fácil darse cuenta cuando en una casa nacía un bebé: los padres adornaban la puerta con guirnaldas de olivo si era un varón o adornos de lana si era una nena. La familia ofrecía una gran fiesta y sacrificios a los dioses. Las primeras pelelas Los padres griegos colocaban a sus chiquitos en unas sillas especiales de arcilla para que aprendieran a hacer sus "necesidades" solitos. Estas fueron las antecesoras de las pelelas actuales. ¿A qué jugaban? Los chicos griegos se divertían con muchos juegos y juguetes que aún se siguen usando, como las muñecas, el yo-yó y el trompo. Los juguetes estaban hechos de madera, tela o arcilla. Pero a los trece años se acababa la diversión: tenían que depositar sus juguetes en el templo de Apolo y prepararse para la vida adulta. ¿Barbies de arcilla? Las muñecas griegas estaban hechas de terracota, un tipo de arcilla. Eran muy coloridas y tenían articulaciones en los brazos y las piernas. La escuela No todos los chicos griegos podían acceder a la educación, pero con los avances democráticos, a partir del siglo V, se tornó un poco más popular. Las familias griegas le daban mucha importancia a la educación tanto intelectual como física. Los más ricos mandaban a sus hijos a la escuela acompañados por un esclavo para que lo controlara y lo ayudara en sus tareas. ¿Cómo eran los cuadernos? Eran tabletas de cera sobre las que se escribía utilizando un punzón. Acabada la tarea, la cera se alisaba y se podía volver a usar. ¿Cómo era la "educación espartana"? En Esparta los chicos tenían una infancia más corta todavía. A los siete años eran enviados a los campos de entrenamiento militar. Allí se les daba una instrucción muy severa y poca comida. Las niñas vivían en sus casas pero también recibían un fuerte entrenamiento físico. fuente: www.elhistoriador.com.ar |
Atenas
| Atenas |
| Atenas fue fundada por los jonios en el centro de Grecia. Esta zona llamada Ática era pobre, con escasas cosechas, por lo que no fue de interés para los pueblos invasores. La leyenda atribuye a Teseo, el rey legendario que venció al Minotauro de Creta, el haber logrado la supremacía de Atenas por sobre el resto de las polis del Ática. ¿Cómo era su organización política? Atenas fue evolucionando desde el siglo VIII a. C. al V a. C. desde una oligarquía (gobierno de pocos) hacia una democracia (gobierno del pueblo). En un principio gobernaba un rey, que dirigía los asuntos políticos y militares, asistido por el Areópago, consejo de nobles con amplios poderes especialmente en la justicia. Estas instituciones sólo representaban los intereses de las clases privilegiadas y esto provocaba constantes rebeliones populares. Algunos nobles pensaron que era mejor ceder algo antes que perderlo todo y encararon una serie de reformas. El primero fue Dracón, quien en 621 a. C. elaboró el primer código de leyes escritas de Atenas. Otro miembro de la nobleza, Solón, realizó grandes reformas en el siglo VI a.C.: suprimió la esclavitud por deudas, dividió a los ciudadanos atenienses en cuatro grupos según su riqueza sin tener en cuenta su origen familiar y creó nuevas instituciones. Las instituciones Finalmente Clístenes, en el 510 a.C., le dio a Atenas su organización política definitiva. El areópago, compuesto por tres miembros. El arcontado, integrado por diez arcontes, que se dedicaban a funciones administrativas y dirigían el ejército. El Consejo de la bulé o de los 500, que redactaba las leyes, controlaba a los magistrados y se encargaba de la política exterior. La Asamblea Popular o ekklesía, integrada por todos los ciudadanos atenienses mayores de 20 años, es decir, los propietarios, reunidos en el ágora proponían las leyes que una vez redactadas por la bulé volvían a la Asamblea para su aprobación. El tribunal de los heliastas estaba compuesto por 6.000 ciudadanos mayores de 30 años, duraban un año en su cargo y se encargaban de administrar justicia. La esclavitud A pesar del espíritu democrático de la vida ateniense, se mantuvo la esclavitud de unas 140.000 personas que realizaban la mayoría de las tareas productivas de Atenas. Podían ser griegos o extranjeros y en su mayoría eran propiedad de particulares que los consideraban como si fueran animales u objetos aunque podían recibir un trato más humano, según se desprende de muchos testimonios. La educación A diferencia de la espartana, la educación ateniense no era estatal. Cuando los chicos cumplían siete años, iban a la escuela acompañados por un esclavo llamado pedagogo que los ayudaba en sus lecciones. Las escuelas se ocupaban tanto de lo físico como de lo intelectual. A partir de los 18 años los jóvenes llamados efebos, recibían instrucción militar. La religión Los dioses griegos podían ser similares a hombres y mujeres, con defectos, virtudes y pasiones, pero eran inmortales y jamás envejecían. Vivían en el Monte Olimpo, formando una gran familia. Para explicar el origen del universo se valían de mitos y leyendas. En un principio sólo existía el kháos, un espacio infinito de donde surgió Gea (la tierra). Ella engendró por sí misma a Urano (el cielo) y a Ponto (el Mar). De la unión de Gea y Urano nacieron 12 titanes (seis varones y seis mujeres). Uno de estos titanes, Cronos destrona a su padre y por temor a sufrir la misma suerte devora uno a uno a sus propios hijos. Rea, esposa de Cronos, sólo logra salvar a uno de sus hijos, Zeus que se transformará en el dios más poderoso. En el Olimpo viven Zeus, sus hermanos Poseidón, dios del mar, y Hades, dios de las profundidades; sus hermanas, Hestia, diosa del hogar, Deméter, diosa de la tierra cultivada y la fertilidad y Hera, hermana y esposa de Zeus, vela por los matrimonios. Los hijos de Zeus son numerosos: Apolo, dios de la adivinación, la música, la medicina y la poesía, Artemisa, diosa de la naturaleza salvaje, Afrodita, la diosa del amor, Atenea, diosa de la sabiduría, la guerra estratégica y el tejido, Hermes, el mensajero del Olimpo, dios de los viajeros y comerciantes, Ares, dios de la guerra violenta e irracional, Hefesto, el dios del fuego y Dioniso, dios del vino, la reproducción y el delirio místico. ¿Por qué al Siglo V a.C. se lo llamó el siglo de Pericles? En el siglo V a. C. adquiere gran importancia la Junta de Generales, una institución político-militar que ejercía tareas ejecutivas y tenía gran influencia en la Asamblea. Pericles fue nombrado presidente de esta junta y durante sus 30 años de gobierno (461-429) fomentó la realización de grandes obras públicas, el mejoramiento de la calidad de vida de los atenienses y dio un gran impulso a la democracia y a todas las manifestaciones artísticas y culturales. ¿Qué fue la guerra del Peloponeso? Atenas había crecido económicamente hasta controlar prácticamente todo el comercio de esa zona del Mediterráneo. Esto perjudicaba a otras ciudades comerciales griegas, como Corinto o Megara que pidieron ayuda a Esparta, tradicional enemiga de Atenas por causas políticas: mientras Esparta era partidaria de la oligarquía (gobierno de pocos), Atenas favorecía la democracia (gobierno del pueblo). Así se desató esta guerra entre griegos que duró desde el año 431 a. C. hasta la victoria final de los espartanos en el 404 a. C. La arquitectura La arquitectura ateniense se aplicó sobre todo a la construcción de templos, generalmente rectangulares, con una amplia sala central llamada Naós donde se ubicaba la figura del Dios al que estaba dedicada la construcción. Los techos eran a dos pendientes (a dos aguas) y estaban sostenidos por columnas en las que podía verse el estilo de la construcción: podían ser dóricas, sin adornos ni pedestales con un sencillo capitel (parte superior de la columna que sostiene el techo) en forma de disco; jónicas, con pedestal y capitel más trabajado con sus dos volutas en forma de espiral, y corintio con pedestal y el capitel adornado con esculturas de hojas de acanto. Entre las columnas y el techo se colocaban frisos con esculturas que representaban escenas de la mitología. Una de las obras más famosas es el Partenón, templo de estilo dórico dedicado a la diosa Atenea, ubicado en la Acrópolis de Atenas. Fue realizado por el escultor y arquitecto Fidias en la época de Pericles. Escultura En el siglo de Pericles la escultura en mármol griega alcanza su máxima expresión. Los más grandes escultores de la época fueron: Fidias, autor de la estatua de Zeus en Olimpia y la Atenea de la Acrópolis; Mirón, con sus esculturas en bronce, entre ellas el discóbolo, imagen de un joven atleta en el instante previo a lanzar un disco, y Policleto, creador del Doríforo, joven guerrero. Literatura La literatura en Grecia comenzó con la poesía de Homero en sus obras La Ilíada y La Odisea, que reúnen los relatos legendarios sobre los héroes y su relación con los dioses, tomando como excusa la Guerra de Troya. Después de Homero, se destacó Hesíodo, que narró en su Teogonía la historia de los dioses griegos, sus lazos de parentesco y su relación con los mortales. También escribió Los trabajos y los días, obra en la que se ocupa de la agricultura, el comercio y la educación. La Ilíada Cuenta los hechos ocurridos durante la Guerra de Troya. Paris, hijo del rey de esa ciudad, raptó a Helena, esposa de Menelao. Los griegos se unieron para vengar esta ofensa al mando de Agamenón, Menelao, Ulises y Patroclo. Durante diez años sitiaron Troya hasta que finalmente lograron rescatar a Helena y Troya fue destruida. Los héroes principales de esta obra son el griego Aquiles y el troyano Héctor. La Odisea Narra las aventuras de Ulises, también llamado Odiseo, rey de Ítaca. Durante la guerra de Troya, su mujer, Penélope, es asediada por muchos pretendientes. Ella promete casarse con uno de ellos cuando termine un tejido que realizaba durante el día pero deshacía durante la noche. En realidad era una excusa para esperar el regreso de Ulises, quien finalmente vuelve y termina con los pretendientes de su fiel esposa. El teatro La palabra teatro tiene una etimología discutida. Sabemos, sin embargo, que el teatro en sus orígenes estaba relacionado con las ceremonias en honor al dios Dioniso. Allí, un recitador hablaba del dios acompañado por las canciones de un coro mientras en un altar se sacrificaba a un macho cabrío. Por eso hay teorías que derivan la etimología de “tragedia” de tragos: macho cabrío y odos: canción. Con el tiempo, este recitador comenzó a personificar al dios Dioniso hablando como si lo fuera. Luego se agregó una segunda persona y así surgió el dialogo al que se le sumaron más personajes. Así nació el teatro griego, que se representaba en anfiteatros: gradas de piedra colocadas en semicírculo. En la época de Pericles surgieron tres grandes autores teatrales: Esquilo, Sófocles y Eurípides. Esquilo trató preferentemente temas religiosos. Una de sus obras más famosas fue Prometeo encadenado. Sófocles humaniza sus personajes con diálogos creíbles y un lenguaje un poco más popular. Su obra máxima fue Edipo Rey. Eurípides avanzó aún más en tratar los temas que le preocupaban a la gente y que hablaban de la vida cotidiana y la política. Entre muchas obras escribió Ifigenia y Las troyanas. Luego surgió la comedia, en las que se introduce el humor y la burla sobre las instituciones, los políticos e incluso la religión. El autor más famoso de este género fue Aristófanes con obras como Las Avispas, dura crítica a la sociedad de su época. La filosofía La filosofía (filo = amor - sofía = sabiduría) tuvo su origen en el siglo VI a. C. en Mileto, Asia Menor, a partir de ciertos pensadores como Tales, Anaxímenes y Anaximandro, que no se conformaban con las explicaciones que daban la mitología y la religión sobre el origen del mundo y de las cosas. Los primeros filósofos buscaron un elemento primordial que hubiera dado origen al universo y fuera la esencia de todas las cosas. Algunos pensaron que era el agua, otros el fuego y otros el aire. En la época de Pericles surgen los sofistas, maestros hábiles en el manejo de la palabra que recorrían la ciudad organizando discusiones. Uno de los más famosos fue Protágoras (480- 410 a. C.), quien decía que el hombre es la medida de todas las cosas. Algunos estudiosos han interpretado la frase en el sentido de que cada uno debía actuar según su conveniencia sin importar la ley moral. El filósofo Sócrates (469 - 399 a. C.) se opuso a los sofistas. Pensaba que los hombres debían superar la conveniencia de cada uno y ocuparse de las cosas que les son comunes. Para esto debían conocerse a sí mismos y poner en duda todos los conocimientos adquiridos para buscar el verdadero saber. Una de sus sentencias fue la famosa "sólo sé que nada sé". Sócrates no dejó obras escritas pero su pensamiento fue recogido por su discípulo Platón (427- 347 a. C.), que en su Academia difundió los principios socráticos, a los que les sumó sus propios pensamientos políticos que escribió en La república, su más famoso libro. A su vez Aristóteles (384- 322 a. C.) fue discípulo de Platón y dirigió su propia escuela, el Liceo, y fue el maestro de Alejandro Magno. Fue Aristóteles el primero que sistematizó la filosofía al organizarla en distintas ramas (lógica, metafísica, ética, política, etc.). Las olimpíadas A partir del año 776 a. C., cada cuatro años en el mes de agosto, todas las polis (ciudades estado) de Grecia enviaban a sus mejores deportistas a Olimpia para competir en los juegos olímpicos u olimpíadas. Allí se realizaban competencias deportivas y certámenes artísticos de poesía y música. La competencia más importante era el pentatlón que reunía cinco competencias: carrera, lanzamiento de jabalina, lucha, lanzamiento de disco y salto. Los juegos se anunciaban por toda Grecia diez meses antes de su celebración a través de unos mensajeros que anunciaban la tregua sagrada. Las guerras y disputas debían suspenderse hasta finalizar las olimpíadas. Más datos La población de Atenas en el Siglo V a.C. llegaba a los 250.000 habitantes de los cuales 40.000 eran ciudadanos propietarios con todos los derechos políticos, unos 70.000 extranjeros y 140.000 esclavos. Las ciencias recibieron también un gran impulso: el médico Hipócrates investigó distintas enfermedades y descubrió sus remedios y el matemático Pitágoras renovó la matemática y la geometría. Además de los dioses los griegos veneraban a los héroes, hijos de dioses y diosas que se destacaban por sus hazañas. La familia a diferencia de Esparta, era muy importante. Era ante todo un grupo religioso que poseía su propio culto, del cual el padre era el sacerdote. En Delfos funcionaba el Oráculo, templo dedicado a la adivinación en el que una sacerdotisa llamada pitonisa predecía el futuro a los miles de griegos que concurrían curiosos a visitarla. Fuente: www.elhistoriador.com.ar |
martes, 24 de marzo de 2015
Dia de la memoria
1976 - 24 de marzo - 2015
30.000 detenidos desaparecidos presentes!! hoy y siempre
sábado, 8 de noviembre de 2014
Bayer en el Tosco
Enorme privilegio en presentar al maestro Osvaldo Bayer en el aniversario de la muerte de Agustín Tosco.
viernes, 7 de noviembre de 2014
En honor a Tosco y Bayer
El Gringo Tosco y sus circunstancias
Por Osvaldo Bayer
Otra vez más la Etica triunfa en la Historia. He estado en Córdoba para llevar al público joven mis recuerdos del Cordobazo. Cuarenta años después. Quedó en claro en todos los actos el desprecio profundo hacia los dictadores de turno de aquella época y de sus obedientes uniformados. Y por supuesto de sus civiles que llegaron a cualquier traición a los principios éticos con tal de alcanzar poder. Y límpidos, así, límpidos, con la fuerza de esa palabra, los herederos del pueblo. Los que pusieron el rostro en la primera fila de la gente en la calle. La voz, el coro, la protesta como única arma, pero la razón de esa protesta contra los represores, los defensores de los intereses sucios del egoísmo. Ese Onganía, ese general estreñido, el monumento al egoísmo y de la orden del grito y el cuerpo a tierra.Los trabajadores y los estudiantes, qué conjunción. El basta a la dictadura militar, el sí al derecho a la libertad, el sí a la vida digna, el no al mandoneo, a las rejas, a la humillación diaria. Y en todos los actos, en todos los seminarios surgió una figura. Agustín Tosco, el Gringo. Allí, con su traje de trabajo en el medio de la primera fila haciendo frente a los lanzagases y a los siniestros bastonazos de aquella policía.
Me pidieron que relatara mi experiencia con el Gringo cuando por el gremio periodístico delegado ante los congresos de la CGT. Y allí estaba él. Siempre sabíamos que se iba a poner de pie para hacer escuchar su protesta o su propuesta. Un idioma distinto. Lo vi trenzarse con Vandor, cuando éste recibía el apoyo del dictador Onganía y Tosco sabía que al salir lo podían esperar para el puñetazo o las esposas. O más tarde, en sus trenzadas con Rucci, el metalúrgico obediente y cauteloso. El mejor documento fue esa discusión en Canal 7, entre los dos, donde quedaron claras las posiciones. Rucci, que no quería meterse con el sistema, y Tosco, que veía como única salida digna una lucha para cambiar esa sociedad plena de promesas, de modificaciones para no cambiar nada y niños con hambre. Sí, esas expresiones textuales dichas ante la pantalla: Tosco: “El Movimiento Nacional Intersindical es socialista, levanta la bandera de la liberación nacional y social”. Rucci: “El peronismo plantea la unidad de todos los sectores, no plantea la lucha de clases. Bien lo ha dicho el general Perón”. Tosco: “Nuestra visión del socialismo nace incluso en el programa de Huerta Grande, del manifiesto del 1º de mayo de la CGT de los Argentinos y del documento de octubre del Movimiento Nacional Intersindical. Nosotros queremos rescatar los medios de producción y de cambio que están en manos de los consorcios capitalistas, fundamentalmente de los monopolios, para el pueblo, socializarlos y ponerlos al servicio del pueblo. Nuestro punto de vista es que deben desaparecer las clases y que debe existir una sola clase, la de quienes trabajan. Y no como ahora que existe la de los explotados que trabajan y las de los explotadores que sólo viven del esfuerzo de los demás”. Rucci: “Eso no es socialismo sino marxismo”. Es cuando el locutor le progunta a Rucci: “¿Usted le tiene mucho miedo al marxismo?”. Y Rucci le responde: “No, no le tengo miedo. Pero considero que el marxismo ya no tiene más vigencia en el mundo”.
La lucha del Gringo Tosco fue contra la burocracia sindical. Lo demostró con su ejemplo. Han salido muchos libros ya con testimonios de los que lo conocieron y hablan de su total humildad en su forma de vivir y de vestir. En el libro Tosco, grito de piedra, el doctor Habichayn relata que cuando estuvo preso, Tosco se opuso a que el sindicato de Luz y Fuerza le hiciera llegar a su familia un dinero para cubrir las necesidades inmediatas. No aceptó eso de ninguna manera. Lo rechazó de plano. Planteó que jamás se debía sacar dinero del sindicato y que, en todo caso, si algunos compañeros querían aportar voluntariamente, lo aceptaría. Eso le parecía lo correcto. Apelaba a la conciencia de los trabajadores.
La solidaridad. Lo mismo ocurrió cuando estaba preso en Trelew y el ERP hizo el operativo para liberar a los detenidos. El propio Gorriarán Merlo, uno de los presos participantes, le ofreció un lugar a Tosco en el auto que los iba a llevar al aeropuerto y de allí volar hacia Chile, y de esa manera quedar libre. Tosco, le agradeció pero dijo: “No, yo quiero que me liberen los trabajadores con sus acciones solidarias pidiendo mi libertad”. Y se quedó.
Su compañero de prisión, Suárez, dirigente obrero, relata: “El Gringo Tosco era uno más lavando los platos en la cárcel, sin aceptar cualquier ventaja que le pudiera dar su nombre o el respaldo de todo un gremio y todo un pueblo que estaba detrás de él. No permitía ningún privilegio, al contrario, exigía que se lo tratara exactamente como se nos trataba a nosotros”.
Me tocó en suerte también esta vez presentar el bello libro de fotos de Tosco y sus acciones llamado Tosco, la calle tiene memoria, de Adrián Jaime. Es el mejor testimonio del coraje civil y la humildad de este héroe, de este Hijo del Pueblo: siempre adelante en las marchas, siempre dirigiendo la palabra en las manifestaciones. El Cordobazo queda ahí mostrado desde sus aspectos más emocionantes.
La muerte del Gringo iba a desbordar todos los cánones de la tristeza. Morirá perseguido por las Tres A. Estaba muy enfermo de cáncer. Pero no lo pudieron internar en un hospital para su tratamiento porque allí lo iría a buscar la banda de asesinos de López Rega. Igual, sus amigos hicieron todo lo posible para atenderlo. Un médico amigo lo visitaba. Finalmente falleció de un tumor. Lo que nunca podrán explicar los sindicalistas del oficialismo de entonces es cómo ellos no le ofrecieron ayuda, lo internaron en uno de sus hospitales y le pusieron una guardia especial. Pero no. Fue más fácil lavarse las manos diciendo “fueron las Tres A” y no nosotros los que le hicimos la vida imposible.
Nos imaginamos ésa su última soledad. Su sepelio convocó a veinte mil personas. Pero en determinado momento atacó la policía y la gente fue golpeada y perseguida. Muchos se tuvieron que refugiar entre las tumbas del cementerio. Por haber ido a despedir a un hombre honesto. Pero la verdadera Historia no perdona. Pese a a su persecución, hoy Tosco es uno de los héroes máximos de los trabajadores y del pueblo todo. Comparable con aquellos que en el siglo XIX comenzaron a organizar las “sociedades de oficios varios” para lograr una vida un poco más digna, a pesar de la cruel ley 4144, de Julio Argentino Roca, por la que se expulsaba a todos los extranjeros que impulsaran ideologías “contrarias al ser nacional”. Como decían los oradores salidos de las “casas bien” de aquel entonces.
Después de regresar de Córdoba, al día siguiente fui a visitar la cárcel de Ezeiza, de mujeres. Presas “comunes”. Les hablé a ellas de los ideales de mayo y de aquella increíble asamblea del año trece que prohibió “para siempre” el uso de tormentos en la averiguación de delitos. 1813. Ciento veinte años después el militar Uriburu oficializaba de facto el uso del invento argentino: la picana eléctrica del comisario Lugones. Y 160 años después, Videla, Massera y Agosti la utilizaron como utensilio diario en los lugares de detención. Y ya en nuestros días el occidental y cristiano, Bush oficializaba la tortura en Guantánamo. Cuando me oyen, las presas de Ezeiza despuntan una sonrisa burlona como diciendo “todo sigue igual”. Tres de ellas muy jóvenes me hablan para decirme que no se les permite estar con sus pequeños hijos porque ellas son menores de edad. Una de ellas es ya madre de tres niños. Se quejan porque los organismos de derechos humanos nunca las visitan. Tienen urgencia de confiarles sus sufrimientos. “Por aquí, nunca vienen”, me dicen y me miran con ojos muy tristes, sin esperanzas.
Hace mucho frío. He tenido que darles la clase en un salón sin calefacción, pese a la temperatura. Tengo luego que caminar por los playones de la cárcel más de un kilómetro hasta la salida porque no hay servicio de transportes. El diablo debe estar gozando, me digo. Y pienso en las largas prisiones que sufrió el gringo Tosco en estas tierras de las espigas de oro.
viernes, 24 de octubre de 2014
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